martes, 21 de mayo de 2013

Nuevo pueblo, nueva vida, nueva beca.

Para aquellos que me conocéis de blogs anteriores (quercus en oeiras, universem en Viena, el mundo de lapiruleta) o de mi libro coral junto a Marta Goldar “Mi Erasmus enPolnac y Braunschweig”, sabréis que siempre ando de beca en beca con el panorama laboral que hay.

No sé ya si es mi incapacidad de encontrar trabajo porque siempre da la casualidad de que un bajo número de destinatarios responde (ni siquiera en Infojobs mi CV tiene más de 11 visitas desde que lo creé), que en mis tiempos muertos busco formación de lo que sea, y al final acabo perdida del mundo.

Hace apenas un año acabé mi beca en Portugal, después me dediqué por completo hasta finales de septiembre a mi segundo máster en Bioinformática, y luego descansé hasta diciembre. A partir de esta fecha, creé una página enfacebook bajo la categoría de “Personaje de ficción” (soy así de guasona) llamada “Búsqueda Activa de Empleo” (@Empleo_Activo en Twitter) y comencé a buscar como una loca, al principio todas las horas del día mientas podía, y luego algo menos al dar clases particulares y comenzar a formarme en algo desconocido para mí hasta el momento: el Comercio Exterior.

A mediados de enero ya me había embarcado en la aventura de la “Comercialización e Internacionalización” con un curso impatido por los estupendos profesores Roberto Ballesteros, Antonio Gallego y Laura Pedraza dentro del convenio “Tu Comarca, tu Futuro”. A la vez, continué con mi participación como colaboradora en el maravilloso proyecto Zafra30, un periódico digital que comenzó en papel allá por el año 2010. También asistía a las charlas impartidas por el Euress para encontrar trabajo en Europa (concretamente en Alemania), me inscribí en un curso online de Gestión Empresarial por aquello de que si no te dan trabajo, quizá al encontrar una buena idea te puedes convertir en tu propio jefe... y entre unas y otras cosas acabé en el programa FORMACOEX.

Este programa tenía como objetivo formar a 120 personas en Comercio Exterior. Después de varias semanas intensivas de curso, tanto online como offline en Mérida, realizamos un trabajo, exámenes, y entrevistas para que nos “casaran” con las empresas (del programa PYMEX) a las que ofrecer nuestros servicios como becarios.

El proceso de selección fue intensivo. Sólo había 50 empresas para los 120 alumnos (creo que a día de hoy aún quedan algunas entrevistas). A mí me recordaba un poco a las “Citas expréss” en las que en un breve periodo de tiempo hablas con alguien que ha de atraerte en esos minutos para después continuar la relación, y en el mejor de los casos, establecer un lazo.

Como en todos los programas formativos de becarios, el sueldo es menor al Sueldo Mínimo Interprofesional, por lo que escasamente da para sobrevivir. Pero como yo ya tengo asumido (quizá porque nadie valora mi trabajo como tal sino sólo como prácticas) el bajo sueldo que se puede percibir en este país, y no me da miedo moverme, aprender y conocer cosas nuevas, me embarqué en esta nueva aventura que podréis seguir (si algún día encuentro internet) en este blog.


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